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miércoles, 25 de abril de 2018

Mirada atrás, autocrítica y mejora

Alla por el 2011 comencé este blog como forma de desahogo, de tener un alter ego y de hacer algo de introspección para poder mejorar mi estado anímico. De hecho, el año con mas entradas es ese, el 2011, cuando me enamoré por primera vez y pude ver las dos caras del amor y el desastre que puede llegar a producir. Desde entonces no soy la misma persona y creo o me gusta pensar que he cambiado pero hay cosas, que voy leyendo de los siguientes años que veo que permanecen o incluso han empeorado: mi misantropía; la cual, por cierto, estoy empezando a ver que se está volviendo en contra y de una manera bastante insana ¿será algo positivo? Bueno, esta entrada me quiero centrar en lo positivo, que bastante tengo con luchar diariamente con mis voces internas del desastre y la autoflagelación.
Cuando empecé el blog, mi intención principal era tener un alter ego y no revelar nada de mi pero luego poco a poco fui vomitando toda la mierda interna que tenía, el dolor, la desesperación y la agonía que no se compartir con otros seres humanos o que quizás, cuando lo hago siento que hablo con una pared. Me resulta tremendamente difícil encontrar el confort en un amigo, incluso cercano, puedo desahogarme pero tras eso sigo sintiendome terriblemente sola ¿Y dónde se encuentra lo positivo de todo esto? El hacer autocrítica y darte cuenta de tus carencias y aceptarlas: he buscado el cariño que me faltaba, ese cariño que solo una relación emocional/amor te puede proveer y que nunca he querido reconocer porque no cuadraba con mi actitud de tia dura, en personas que sabía perfectamente que no eran las adecuadas, no malas o insuficientes, simplemente inadecuadas. No me permito llorar delante de la gente porque es sintoma de debilidad y flaqueza, no es propio de mi, muestra mi vulnerabilidad y es el momento perfecto para que alguien te haga daño. Otro añadido mas, ponerme en lo peor, desconfiar e imaginar la peor de las situaciones, generandome una actitud de estar en continua defensa y así estar preparada para cualquier golpe, aún sabiendo que la vida es mucho mas imaginativa y te las dará cuando no las veas venir. La incapacidad total y absoluta de inteligencia emocional y saber dejar fluir las emociones sin reprimirlas. Todas estas conclusiones han sido fruto de caer en un pozo de mierda y tocar fondo, y cuando me refiero a tocar fondo es estar en la treintena, sin curro, que te hayan dejado y un problema de alcoholismo bastante agudo. No hay como "ya mas bajo no puedo caer, solo queda subir".
Me ha costado lágrimas y un esfuerzo titánico salir de la desidia y la desgana y poco a poco recobrar cierto grado de ilusión y ganas de hacer cosas, volver a hacer deporte (el CrossFit me está salvando la cordura) y valorarme lo suficiente. Aún me quedan por limar muchísimas cosas, especialmente en las relaciones emocionales, en las cuales todavía me queda un largo recorrido ya que todavía tengo "secuelas" y miedos, ya que me desequilibran mucho mi estado anímico, demasiado. Lo descubrí recientemente, después de estar un año y medio por voluntad propia sin ningún tipo de relación íntima para solo centrarme en mi bienestar, se cruzó en mi camino alguien de nuevo, del cual ni tenía expectativas ni planes, pero empecé a tener sentimientos por él como el sentirme agusto, ese confort que hacía años no sentía y el estar tan agusto para abrirme y contarle anhelos y errores que me avergüenzan. Esta vez hice caso de mi sentido común y lo pensé objetivamente: salían mas contras que pros. Las formas que tuve con el muchacho no fueron las mas adecuadas, en este caso estaba mi antigua yo: radical, cortante y pasivo-agresiva (de ahí lo de "aspectos que limar") y tampoco fuí 100% honesta, no le dije que la principal razón por la que cortaba cualquier tipo de relación e interacción: era que sentía algo por él y no que quería que fuera a mas porque no había ni futuro ni base seria para nada ¿qué va a salir de una persona 12 años menor que yo? ... me dolió pero a veces uno tiene que hacer cosas que no quiere. Así que en ese sentido estoy madurando o por lo menos siendo mas consecuente. Si me lo encuentro de nuevo puede que sea honesta pero no estaría preparada para oír ninguna respuesta: si estaba o no en el mismo punto; la verdad que no lo quiero saber.
A veces por la noche me siento terriblemente sola y empiezo a llorar, pero solo a veces. Ya no bebo tanto pero aún no se controlarme del todo y parar a la tercera cerveza. He aprendido a manejar situaciones y compañeros indeseables en el trabajo y me he vuelto mas práctica, paciente y abierta, cosa que en lo personal todavía no logro del todo :D Hoy seré benévola conmigo y diré que no lo estoy haciendo tan mal, que puedo mejorar y no desistir, que seguro que en dos meses puedo hacer una dominada sin ayuda de una goma XDDD

martes, 10 de febrero de 2015

La gran pregunta

Una de las preguntas más difíciles de responder hoy en día es "¿Qué es lo que quiero?". No se trata de lo que quieres para cenar, o los gramos de salchichón que pides al charcutero, ni siquiera de si mejor unos pantalones pitillo o rectos, se trata de algo más global y que implica toda una vida humana. Es la GRAN PREGUNTA. La que debes contestarte para querer ser feliz o al menos, tener un balance equilibrado entre desdicha y alegría. Pero es de ilusos contestar a algo tan grande y resolver tu futuro de un plumazo. Así que, toca hacer introspección e intentar visualizar esa GRAN PREGUNTA en "preguntitas".

 A) El trabajo. "¿Qué es lo que quiero en el trabajo?". La cuestión es basarte en experiencias anteriores y en qué momentos disfrutaste, te sentiste útil, realizado/a y el ambiente laboral no era un estrés constante. El tema se complica con la profesión "¿qué es lo que realmente me gusta?". Creo que eso a algunos les va a dar un verdadero quebradero de cabeza. Unas pautas que a mi me sirven son lo que no me gusta: un trabajo autómata, que siempre sea igual y que no me aporte ningún reto. Me gusta aportar, usar la creatividad, el ingenio e ir un paso mas allá de lo establecido.

B) Los amigos. "¿Quién quiero a mi lado"?. Esta creo que es fácil, dentro del ámbito de la amistad todos queremos a alguien que nos apoye, que nos quiera tal y como somos, que cuando salgas de farra te lo pases en grande y alguien que esté allí siempre, pero... ¿das tu lo mismo a cambio?¿soportarías que te dijeran la verdad honestamente sin tomártelo a mal? Yo en estos casos hay un par de cosas que tengo muy claras: nada de gente con doble moral y mentirosos/as. A partir de ahí ya se hace la criba. Lo que tengo muy claro es que yo elijo, a mi no me eligen.

C) El amor. “¿Qué es lo que quiero?”. Aquí no he variado la pregunta, aquí la he dejado tal y como está porque creo que es lo que más trae de cabeza al ser humano. Cuando digo qué es lo que quiero en estos términos no es físicamente, no se trata de cómo tenga el pelo, si es piscis, si tiene los ojos azules o cuatro brazos. Esto va más allá. Y es que dependiendo de lo que hayas vivido, las posibilidades y elecciones cambian. Creo que en mi juventud me encantaban los rubios, luego pasé a los morenos “metrosexuales” y ahora me va un rollo más Brad Pitt a lo Leyendas de Pasión pero luego te enamoras de lo diametralmente opuesto, se llama hostia de realidad. Así que en este sentido cuesta saber lo que quieres pero tienes muy claro lo que no quieres: no quieres sufrir otra vez. Pero rara vez el dolor es inevitable, quizás solo el sufrimiento. Tenemos el tema laboral medio arreglado, los amigos encauzados pero el amor es un desastre. ¡No hay quien nos entienda!

Preguntarte qué es lo que quieres está bien para aclarar ideas, que luego la vida te tenga preparada una serie de sorpresas no muy agradables… en fin, vuelta a empezar.