A veces, cuando mi yo mundano y loco se encuentra en una encrucijada y trata de ver las cosas desde otra perspectiva, acudo a mis amigos de fatiga para que me aconsejen e incluso que me digan qué hacer. La mayoría de las veces, al final, hago lo que me sale de la pepitilla.
Y es que Cruella Van Doom es mi alter ego y es mucho mas racional, crítica y fría que mi yo habitual. Ella ve los errores habituales de los seres humanos, ve lo absurdo y molesto que son nuestras dudas, ve lo que yo no veo muchas veces.
Releyendo algunas entradas me he dado cuenta de lo hipócrita que he sido en alguna de ellas, sobre todo cuando hablo del miedo, cuando Cruella se queja de como nos dejamos llevar por el y yo, como una imbécil soy la primera que me presto a sus paranoias. Como sigo cometiendo el mismo error de creer saber lo que piensa la otra persona y lo que va a hacer y antes de que lo haga anticiparme y ya de paso dejar claro quien tiene el control y quien manda aquí,
Creo que se como he llegado a este punto: el punto de ser una persona que sabe exactamente que distancia poner y donde no dejar pasar. Han sido 4 años de práctica para construir un espléndido muro de hormigón armado ¿cómo es posible que otro ser humano haya dejado una herida tan profunda?¿cómo ha podido esa persona hacerme cambiar la visión de todo hasta el punto de tener tanto miedo que huya como si me fuera en ello la vida? Nadie me obligó a seguir adelante en su día con algo que no podía ser pero ¿se me puede culpar de todo? A partir de ese día, algo cambió y se han sucedido otra serie de personas que de una manera u otra que me han hecho daño, de otras maneras y a otros niveles. Y yo también aprendí a hacer daño y a protegerme.
Ahora que vuelvo la vista atrás y me planteo un futuro distinto me pregunto "¿qué errores he cometido y por qué los vuelves a cometer?". Esta claro que el modo de vida que he llevado, a nivel sentimental, no ha sido el mas correcto ni el mas adecuado para mi. Lo único que me ha producido es ser peor, ser insensible, ser una persona triste y quiero cambiarlo, hay que cambiarlo. Una tarea diaria, un esfuerzo constante y cuando el miedo vuelva a atacar, pararse respirar hondo y pensar "va a doler, va a ser difícil pero dejarás de estar triste". Pero este camino, como muchos otros, lo tendré que caminar sola, cosa que no me apetece absolutamente nada porque ya me he preocupado de tener soledad a raudales durante estos últimos años. A lo mejor, quizás, haya alguien que quiera acompañarme ¿algún Samsagaz Gamyi en la sala? Que con este calor seguro que no tenemos que ir muy lejos para fundir el anillo XD En fin, con tanto tiempo libre cuesta ver mas allá de qué serie me veré hoy o qué puedo vender por eBay para tener algo más de cash flow.
Seguiré releyendo antiguas entradas en busca de la sabiduría de Cruella y a ver si dejando fluir los pensamientos de una manera natural llego a una conclusión en la que no salga a flote ni mi orgullo ni mi mal genio.
Entrada destacada
Porqué tener un novio más joven NO FUNCIONARÁ
Hace ya unos meses, en verano, en un festival de música conocí a un muchacho en la cola, el chico venía solo y le dije amistosamente "q...
Mostrando entradas con la etiqueta supervivencia amorosa. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta supervivencia amorosa. Mostrar todas las entradas
domingo, 26 de julio de 2015
sábado, 13 de agosto de 2011
El "HowTo" de supervivencia amorosa
Creo que con toda mi experiencia en terapeutas y demás loqueros debería poner una consulta. Nada como una buena "hostia de realidad" y en vez de tanto prozac. Me llegan bastantes correos electrónicos sobre cómo superar un amor no correspondido, un abandono, un engaño y demás basura amorosa que llena mi bandeja de entrada. La gran mayoría los acabo archivando en la P de papelera ¿Me preguntáis a mi como superar algo que ni quiero, padezco y necesito? En mis largos años de aprendizaje el comportamiento humano he notado ciertas fases en cuanto a la superación de las desavenencias amorosas. Sólo varía la duración de las mismas, dependiendo de la persona, su autoestima y especialmente de su orgullo.
Fase 1: No me lo creo.
Esta fase surge inmediatamente tras el chasco. Tras una posible y dilatada llorera y dolor insoportable mientras te machacan el corazón con una maza como si fuera un pulpo cocido o directamente hacen puré con él, llega el momento de asumir la situación. Esta fase suele ser bastante corta, un día, dos como máximo tres. Dependiendo de si vives en el mundo real o en el de los tontos de remate que creen en hadas y duendes. Este estado se caracteriza por un comportamiento "zombie": miradas al vacío, separación de cuerpo y mente en una especie de viajes astral, no padeces dolor ni pena ni alegría, eres como un autómata sin consciencia.
Fase 2: Dolor, mucho dolor.
Tal y como describe el título es como cuando te tiras de un segundo piso, te rompes la cara y no sientes nada gracias al subidón de endorfinas, hasta que pasa un rato y quieres morirte de la tortura que estas sufriendo en esos instantes. Esta fase se caracteriza por más lloros, una depresión aguda, pena, inapetencia por todo y una extraña manía de agarrar la almohada/cojín/peluche/cosa blandita como si en ello te fuera la vida. Se llama sufrimiento y asimilación de la situación: te han defraudado, se han burlado de ti y te han dejado en la cuneta sangrando y mal herido. Esta fase es mucho más variable y depende en gran medida de la fortaleza de la persona, del nivel de enamoramiento, del tiempo compartido con la persona culpable de toda la porquería mental que sufres y de la calidad de la gente que te rodea para apoyarte. No me atrevo a decir una duración porque las he observado de una semana a años. Eso sí, la primera semana es el infierno. Recomiendo una sesión intensiva de "mantener la mente ocupada a toda costa"
Fase 3: Del amor al odio hay solo un paso.
Tras la autocompasión, echar de menos, la terrible pregunta de "por qué me ha hecho esto", la pérdida absoluta de autoestima "no fui suficiente para él", los atracones de helados y demás comida basura, la tristeza se va transformando en enfado. Empieza a cambiar la visión de las cosas y en vez un "por qué me has hecho esto" es un "esto que me has hecho no va a quedar así". Lo bueno de este estado es que te da toda la energía que no tenías en la fase anterior. Aprovéchala para hacer ejercicio o apuntarte a unas clases de defensa personal o si no tienes muchos escrúpulos también puede esperarle a la salida del trabajo/casa y pegarle la paliza de su vida. Aún así en esta fase no es muy recomendable ver a la persona culpable de nuestra debacle, aunque mucho peor es verla en la fase anterior. Recomiendo desfogarse y soltar adrenalina sin la presencia del idiota que os ha jodido la vida. Esta fase también es de duración variable aunque suele ser menos duradera que la anterior, incluso puede quedar en fase latente, es decir, llega un momento que olvidas que está ahí hasta que le ves con otra persona y despierta tus ansias de venganza. Cuidado con intentar devolvérselas, todo tiene consecuencias nefastas incluso para nosotros mismos. Vosotros veréis en ese aspecto si os merece la pena o no.
Fase 4: El recuerdo.
El tiempo va pasando y el dolor y el odio se va olvidando. Tu vida sigue, nueva gente entra y otra sale y un día te das cuenta que esa persona tan importante en tu vida y su recuerdo no te hacen sentir nada. No piensas en el/ella, pasa a ser un mero recuerdo, una anécdota en tu vida. Esta fase no es un estado como tal, es la simple superación. Aquí pueden ocurrir varias cosas:
1. Un reencuentro fortuito con aquel/aquella que te hizo ver las mismísimas puertas del infierno, el darte cuenta que no sientes nada y que aún mejor, es alguien innecesario en tu vida. En este caso no le volverás a ver y está claro que difícilmente seréis amigos. No por rencor sino más bien por indiferencia.
2. Un reencuentro fortuito con aquel/aquella que te hizo ver las mismísimas puertas del infierno, el darte cuenta que aún así le tienes aprecio porque al fin y al cabo compartíais buenas cosas y retomáis la amistad.
Es más común la primera opción porque seamos realistas, lo que te mantenía apegado/a a esa persona era una razón subyacente: estabas enamorado/a de él/ella y querías estar a su lado fuera como fuera. Y eso de la amistad hombre mujer .... mejor dejémoslo para otra entrada.
En resumen: el tiempo lo cura todo, mantenerse ocupado, apoyo moral y sobre todo no ver a la persona culpable de nuestra desdicha ya sabéis eso de "ojos que no ven corazón que no siente" Y ahora por favor dejad de mandarme mails ñoños y pesados sobre lo triste que es vuestra vida sin él/ella. No veáis películas de Disney ni comedias románticas, son todo una falacia para que penséis en lo maravilloso que es el amor. ¡Mira que sois tontos algunas veces!
Fase 1: No me lo creo.
Esta fase surge inmediatamente tras el chasco. Tras una posible y dilatada llorera y dolor insoportable mientras te machacan el corazón con una maza como si fuera un pulpo cocido o directamente hacen puré con él, llega el momento de asumir la situación. Esta fase suele ser bastante corta, un día, dos como máximo tres. Dependiendo de si vives en el mundo real o en el de los tontos de remate que creen en hadas y duendes. Este estado se caracteriza por un comportamiento "zombie": miradas al vacío, separación de cuerpo y mente en una especie de viajes astral, no padeces dolor ni pena ni alegría, eres como un autómata sin consciencia.
Fase 2: Dolor, mucho dolor.
Tal y como describe el título es como cuando te tiras de un segundo piso, te rompes la cara y no sientes nada gracias al subidón de endorfinas, hasta que pasa un rato y quieres morirte de la tortura que estas sufriendo en esos instantes. Esta fase se caracteriza por más lloros, una depresión aguda, pena, inapetencia por todo y una extraña manía de agarrar la almohada/cojín/peluche/cosa blandita como si en ello te fuera la vida. Se llama sufrimiento y asimilación de la situación: te han defraudado, se han burlado de ti y te han dejado en la cuneta sangrando y mal herido. Esta fase es mucho más variable y depende en gran medida de la fortaleza de la persona, del nivel de enamoramiento, del tiempo compartido con la persona culpable de toda la porquería mental que sufres y de la calidad de la gente que te rodea para apoyarte. No me atrevo a decir una duración porque las he observado de una semana a años. Eso sí, la primera semana es el infierno. Recomiendo una sesión intensiva de "mantener la mente ocupada a toda costa"
Fase 3: Del amor al odio hay solo un paso.
Tras la autocompasión, echar de menos, la terrible pregunta de "por qué me ha hecho esto", la pérdida absoluta de autoestima "no fui suficiente para él", los atracones de helados y demás comida basura, la tristeza se va transformando en enfado. Empieza a cambiar la visión de las cosas y en vez un "por qué me has hecho esto" es un "esto que me has hecho no va a quedar así". Lo bueno de este estado es que te da toda la energía que no tenías en la fase anterior. Aprovéchala para hacer ejercicio o apuntarte a unas clases de defensa personal o si no tienes muchos escrúpulos también puede esperarle a la salida del trabajo/casa y pegarle la paliza de su vida. Aún así en esta fase no es muy recomendable ver a la persona culpable de nuestra debacle, aunque mucho peor es verla en la fase anterior. Recomiendo desfogarse y soltar adrenalina sin la presencia del idiota que os ha jodido la vida. Esta fase también es de duración variable aunque suele ser menos duradera que la anterior, incluso puede quedar en fase latente, es decir, llega un momento que olvidas que está ahí hasta que le ves con otra persona y despierta tus ansias de venganza. Cuidado con intentar devolvérselas, todo tiene consecuencias nefastas incluso para nosotros mismos. Vosotros veréis en ese aspecto si os merece la pena o no.
Fase 4: El recuerdo.
El tiempo va pasando y el dolor y el odio se va olvidando. Tu vida sigue, nueva gente entra y otra sale y un día te das cuenta que esa persona tan importante en tu vida y su recuerdo no te hacen sentir nada. No piensas en el/ella, pasa a ser un mero recuerdo, una anécdota en tu vida. Esta fase no es un estado como tal, es la simple superación. Aquí pueden ocurrir varias cosas:
1. Un reencuentro fortuito con aquel/aquella que te hizo ver las mismísimas puertas del infierno, el darte cuenta que no sientes nada y que aún mejor, es alguien innecesario en tu vida. En este caso no le volverás a ver y está claro que difícilmente seréis amigos. No por rencor sino más bien por indiferencia.
2. Un reencuentro fortuito con aquel/aquella que te hizo ver las mismísimas puertas del infierno, el darte cuenta que aún así le tienes aprecio porque al fin y al cabo compartíais buenas cosas y retomáis la amistad.
Es más común la primera opción porque seamos realistas, lo que te mantenía apegado/a a esa persona era una razón subyacente: estabas enamorado/a de él/ella y querías estar a su lado fuera como fuera. Y eso de la amistad hombre mujer .... mejor dejémoslo para otra entrada.
En resumen: el tiempo lo cura todo, mantenerse ocupado, apoyo moral y sobre todo no ver a la persona culpable de nuestra desdicha ya sabéis eso de "ojos que no ven corazón que no siente" Y ahora por favor dejad de mandarme mails ñoños y pesados sobre lo triste que es vuestra vida sin él/ella. No veáis películas de Disney ni comedias románticas, son todo una falacia para que penséis en lo maravilloso que es el amor. ¡Mira que sois tontos algunas veces!
viernes, 25 de marzo de 2011
Cartas sin retorno
Hoy en día recibir cartas y escritas a mano es raro, extraño y muy poco habitual. Normalmente lo que encuentro en mi buzón es lo mucho que me "quiere" el banco, frases de ánimo en propaganda y un montón de recibos que sólo me quieren por mi dinero. Los clásicos como yo los llamo. El otro día, un día normal como otro cualquiera, encontré en mi buzón una carta. La gracia era que no estaba dirigida a mi, es más, la dirección ni siquiera se le parecía a donde yo vivo. Realmente el cartero o necesita unas gafas urgentemente o se había pasado con el carajillo matutino. El remitente no me resultó para nada familiar pero aún así, antes de dejarla encima de la repisa donde dejamos el correo extraviado no pude reprimir mi curiosidad ¿Quién escribe cartas a mano hoy en día? Así que por una vez en mi vida ... bueno, quizás por segunda o tercera vez, hice algo ilegal: abrir el correo ajeno. Al fin y al cabo no todos los días algo despierta mi lado fisgón.
Antes, intenté buscar la dirección en google maps, tan solo para saber cuán de lejos se había equivocado el cartero. Nada más y nada menos que en la otra punta de la ciudad. Le iba a durar poco el trabajo al amigo o amiga repartiendo las cartas con tanto tino. Además de eso busqué el nombre del remitente y el del destinatario. Encontré unos cuantos resultados que no me condujeron a nada. Solo sabía que una chica había escrito a un chico.
Así que me dispuse a abrirla. Me encontré con tres folios escritos por las dos caras. Gracias al cielo la letra era clara y por lo que pude ojear no estaba escrita en lenguaje sms o con faltas de ortografía que te hacen sangrar las retinas como es lo corriente en los tiempos que corren.
Haré un breve resumen intentado plasmar lo que ella decía, aunque me va a costar lo mío:
Toda mi vida me he encontrado en un segundo plano. Toda mi vida he sido el observadora y no la observada. En cierta manera eso me ha dado ventaja y puedo prever los siguientes pasos en las decisiones de los demás, pero en tu caso me cuesta. Supongo que será el hecho de que te mire con otros ojos y que sienta una presión en el pecho, la necesidad continua de tu presencia y las horribles ganas que me invaden cada día de compartir dos simples palabras contigo.
Llevo observándote dos años y no me acuerdo como era yo antes de conocerte o mejor dicho, antes de que te cruzaras en mi vida. Supongo que estaba vacía. Una especie de autómata que se levantaba cada día para ir a la universidad, estudiar y volver a dormir. Una vida lineal, un encefalograma plano, un sin sentido. A veces no puedo creer que un ser humano pueda hacer cambiar el mundo de otro. Volverlo del revés o que todo se vea más nítido y colorido.
Nunca me he creído especial, no he sobresalido en nada, soy alguien que pasa desapercibido como una costumbre, algo que no te das cuenta que está ahí porque forma parte del paisaje. Me conformaba con verte y saludarte por las mañanas. No necesitaba más porque sabía perfectamente que si hubiese ido más allá habría acabado en un lugar en el que no quiero estar. Pero heme aquí al borde de la absoluta desgana y el tedio, echando de menos mi vida tranquila y plana cuando todo era normal y sin sobresaltos. Sabía que algún día pasaría, es ley de vida, es lo que tenía que ocurrir. En el fondo lo sabía pero deseaba no estar allí cuando ocurriera. Deseaba que no fuera ella, pero mi presentimiento estaba latente, susurrándome todos los días lo que sabía de sobra que pasaría. Reconozco que intenté evitar que la conocieras. Al fin y al cabo la conozco desde hace mucho más tiempo que tu y se sus virtudes y sus debilidades, sus costumbres y sus manías. Al fin y al cabo es mi hermana.
Ahora te veo en mi casa, oigo vuestras conversaciones, veo como la sonríes, como la acaricias y como la miras y me siento cansada, como si algo me hubiera quitado una pieza vital en el sistema que me mantiene en movimiento. Hay algo dentro que no funciona y no se como arreglarlo. Tristeza lo llaman. Un agujero que crece cada día. Una fuerza que absorbe toda la luz y desaparece.
Al mirarme al espejo sólo veo un ser animado sin vida. Las fuerzas se me escapan de entre los dedos y ahora la presión en el pecho no me deja respirar. No me gustaría decir que la vida ya no tiene sentido, pero si alguna vez lo tuvo se ha perdido por el camino. He perdido. Sabía que nunca podía ganar. Ella era la indicada, era la que tenía el número ganador. Siempre lo tuvo.
La esperanza ha sido mi peor aliado. Ha sido el lobo vestido de cordero acechando impasible para apuñalar y desgarrar cualquier atisbo de ilusión y ahora me desangro poco a poco.
Ayer me preguntaste si salía con alguien y yo contesté que no, te reíste y me dijiste que te parecía increíble que una chica tan encantadora no estuviera con nadie. Eso me hizo pensar que qué era lo que yo me merecía y si algún día conseguiría estar completa. El volver a respirar sin notar un enorme opresión en mis pulmones. El sonreír cuando veo al perro del vecino quitarle el periódico al de al lado mientras su mujer le persigue. El sentarme en el parque un día soleado mientras disfruto de un buen libro. Salir y disfrutar. Simplemente disfrutar.
Me has quitado mi ilusión y me has dejado desterrada en un lugar vacío y oscuro del que no se salir. Mi peor pesadilla se ha convertido en realidad: grito y nadie puede oírme a pesar de estar todos en la misma habitación. Nadie me ve. Nadie me oye. Nadie. Incluso yo ya no me reconozco. Soy un espejismo, una copia de lo que fui. Un juguete estropeado que nunca volverá a funcionar bien. Todo porque un día decidiste aparecer en mi vida y de paso enamorarte de alguien que nunca sería.
No, no es culpa tuya ni tampoco mía. No es culpa de nadie pero necesito echársela a alguien para seguir adelante. Te quiero tanto que creo que me ahogo con tan sólo decirlo en alto y por eso te escribo esta carta, porque no tengo valor de hacerlo en persona. Sería incapaz de mirarte a los ojos y decirte que te odio y te quiero tanto que quema y destruye cualquier atisbo de cordura.
No puedo más y por eso me voy. Dice el refrán que "ojos que no ven corazón que no siente" Algún día espero verte y no sentir. Algún día espero no sentir nada parecido y no volver a este lugar gris en el que me encuentro.
Intentaré odiarte, es más fácil.
Exceptuando algunos párrafos y otras frases, básicamente la carta es lo que decía. Me pregunto si será cierto que odiar a alguien al que amas tanto es más fácil, especialmente cuando no lo puedes tener. Estas emociones se salen totalmente de mi entendimiento y me alegro de vivir una especie de "encefalograma plano" como dice la carta. Sin sobresaltos ni hundimientos.
Estuve toda la noche dando vueltas a si debía volver a poner la carta en la repisa. En parte sería lo correcto pero por otro lado si el chico en cuestión recibía la carta probablemente la hermana de la remitente se enteraría y podría complicar las cosas al extremo. Así que al día siguiente decidí escribir una pequeña nota a la "alma en pena" esperando que la recibiera.
Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no se lo permites.
Creo que me estoy ablandando con el tiempo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)