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miércoles, 2 de mayo de 2012

The perfect drug

Hace algún tiempo me encontré con un personaje bastante peculiar, una especie de camello que elegía a sus clientes, él contactaba con contigo y él ponía las condiciones. Me habló de una droga natural y muy potente que quien la probaba le cambiaba la vida para siempre. Aunque ya pasé mi época de experimentar y conocer sensaciones nuevas he de reconocer que me llamó la atención. Últimamente andaba sin un rumbo fijo y con una sensación de echar en falta algo, me sentía como una especie de cáscara vacía.

Así que mi curiosidad fue el detonante y pregunté "¿Qué efectos tiene?" El camello me lo describió de la siguiente manera:
"Los efectos en cada persona suelen variar incluso su duración y su potencia pero en todo aquel que la prueba no queda indiferente. Esta droga se adapta a ti y te cambiará la visión de todo lo que te rodea. Sentirás una felicidad y una paz que jamás has vivido, te sentirás completo y capaz de todo"

Siempre y digo SIEMPRE, todo lo que sube baja y si tal droga te hacía sentir eso por unos instantes, horas o el tiempo que fuera es posible que los efectos secundarios fueran devastadores. El camello me explicó que también variaban pero que nadie había muerto por tomarla.

Mi vida de aquella parecía un encefalograma plano, carente de ninguna emoción así que pensé "¡Qué narices!" ... Craso error.

No puedo decir que el camello me mintiera pero tampoco fue todo lo preciso que esperaba. Una vez estaba en mi organismo no noté los efectos inmediatamente, de hecho creí que podría ser inmune porque no sentía absolutamente nada y como mi suministrador desapareció y no dejó rastro de su existencia, me olvidé de ello. 

Iban pasando los meses y un día sin darme cuenta la montaña rusa se puso en marcha. Él tenía razón, la droga se adaptaba a ti o incluso podría decir que formaba parte de tu sistema. Por fin me sentía completa, ilusionada, capaz de todo, la felicidad absoluta y con una intensidad abrumadora. Si me hubieran dicho de subir el Himalaya, cruzar el estrecho nadando, tirarme de un avión a 4000 metros de altitud, ... lo hubiera hecho sin titubear un sólo instante. Durante varios meses contemplaba mi mundo con otros ojos, entendía y comprendía cosas que antes se me escapaban, todo tenía mucho más sentido.

Pero todo lo que sube baja y un domingo, con los efectos de aquella sustancia en su máximo apogeo, todo comenzó a tornarse oscuro y deprimente. Más que efectos secundarios eran la ausencia de los mismos o lo que viene a llamarse "el mono" y para hacerlo más gráfico aún solo faltaba un gran cartel con neones que dijera: "Bienvenido al Infierno" Si antes me sentía completa ahora es como si me hubieran arrancado una gran parte de mi, la hubieran triturado y estuvieran esparciéndola por el campo para que los cuervos se la comieran. La angustia se convirtió en mi mejor amiga, la tristeza era continua y no me dejaba respirar. Si antes creía que estaba perdida ahora estaba metida en un pozo profundo y oscuro. La vida dolía, respirar dolía incluso abrir los ojos cada mañana. Algunas veces incluso en los sueños me acechaban las sombras. No había ningún momento de paz. Todo se había vuelto una pesadilla infernal de la que no conseguía despertarme, incluso llegué en pensar "Si esto no se termina, lo termino yo como sea"

Gracias al cielo no hizo falta pero poco me faltó para perder la cordura. Creo que llegué a rozar el umbral del dolor y caer desmayada de todo aquel sufrimiento.

Tras todo eso y con algo más de tranquilidad después de que toda aquella droga se desvaneciera de mi sistema, ya no era la misma y ni jamás lo volveré a ser. La vida es más gris, menos apetecible, más insustancial y sin ningún tipo de aliciente. Has probado el nirvana y ahora te tienes que conformar con el limbo. De vez en cuando, encuentro alguna otra droga interesante que me hace creer ver un atisbo de luz de aquello que me hizo estremecer pero es solo un espejismo. A pesar de ello sigo buscando y a veces me desespero porque es mi deseo el que toma el control, el deseo de sentir todo aquello de nuevo y no todos esos sucedáneos de un día y medio. Sola en mi cama agarrando fuerte la almohada, buscando dentro de mis recuerdos algo que me sirva como cabo al mundo real. 

Y a día de hoy, sigo dando tumbos, probando y probando a ver si doy con la dosis adecuada o con la droga correcta. Cada noche, droga diferente y el mismo resultado. Búsqueda fútil e incoherente. La angustia comienza a golpear en tu cabeza clamando por la tranquilidad y la paz perdida.

No eres la misma o el mismo, el miedo ocupa el lugar vacío que ha dejado la esperanza. La cáscara vacía que era se ha tornado un abismo sin fondo.

No creo que este mail que recibí hace dos días esté hablando de una droga como tal, quizás es una adivinanza ¿alguien sabe de qué está hablando?

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